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Pere Portabella, cineasta invitado

"Ser capaz de ver de otro modo, es aprender a mirar lo que no está previsto y comprender de otra forma lo que vemos y escuchamos"

Cuando Pere Portabella (Figueres, 1927) expresaba esta idea en su discurso de investidura como doctor honoris causa por la UAB (2009), se desprendían dos de las principales ideas que han guiado su trayectoria. Por un lado, la "creación de la diferencia": transitar las fronteras, los umbrales de conflicto, las voces y las verdades que compiten. Por otra parte, la interdisciplinariedad y contaminación mágica de la imagen con otras artes. En ambos casos se trata de un creador imprescindible que conecta con el hilo conductor que trabaja el Palau esta temporada: la perspectiva.
Cineasta europeo imprescindible, uno de los decanos de la filmografía en el Estado, Portabella es un baúl abierto de tesoros y de sabiduría artística.
Cómplice de Joan Brossa, Antoni Tàpies, Joan Miró, Antonio Saura, Josep Maria Mestres Quadreny o Carles Santos, entre otros, compartió energías vanguardistas que corrían en paralelo con su compromiso e implicación directa en política.
Con Films 59, mítica productora que en 2020 celebra el sexagésimo aniversario del estreno de su primera película, Portabella ha alcanzado hitos notables, como hacer posible Viridiana de Luis Buñuel. Y ya como director, algunos de sus títulos son material ineludible de filmoteca: La cena, Informe general, Puente de Varsovia con imágenes del mismo Palau..., una filmografía con más de una veintena de referencias que algunos de los principales centros de arte del mundo han saludado o adquirido para sus fondos, muestras y retrospectivas: la Documenta 11 de Kassel, el Pompidou de París, el MoMA de Nueva York, el Reina Sofía de Madrid y el MACBA, entre otros museos y festivales de cine (Cannes , Venecia, Gijón, Rotterdam...).
Como casa de música, la suya es una carrera que nos interpela especialmente con El silencio antes de Bach. Un hechizo alrededor del compositor y su obra. Un Bach invocado por un piano que ha mecanizado las Goldberg, que sublima los sentidos y emociones de quien lo interpreta, que invita a la disciplina del aprendizaje, que es frágil dentro de su eternidad. Un monumento musical... en manos de un cineasta.
Ideas que se instalan en las pantallas y las mentes: a través de imagen, música o silencio.

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