Temporada 2026-2027
El Palau, una voz
de paz en el mundo
Joaquim Uriach, presidente
El Palau de la Música Catalana es mucho más que un símbolo arquitectónico del Modernismo; es una comunidad viva que late gracias a la suma de muchas voluntades: los cantores, los artistas, los equipos profesionales, los socios del Orfeó Català, los mecenas y, sobre todo, el público que llena la sala temporada tras temporada.
En un momento histórico marcado por tensiones, incertidumbres y conflictos que atraviesan fronteras y sociedades, la palabra paz adquiere especial fuerza. No como una idea abstracta o distant, sino como un horizonte a construir cada día desde la cultura, el diálogo y el respeto. Ésta es también la voluntad que inspira la temporada 2026-27 del Palacio de la Música Catalana: una invitación a escuchar, a compartir ya reconocer en la música un espacio privilegiado de encuentro entre personas y pueblos. Pau Casals, referente universal del compromiso humanista a través de la música, expresaba este ideal con palabras que hoy resuenan con plena vigencia: “Siempre he tenido el anhelo de ver a todos los pueblos del mundo unidos por lazos de confraternidad y amor y disfrutar de las mujeres de una paz afianzada en bases de justicia y libertad democrática y en la que extiende protegidos los derechos humanos y la dignidad del hombre".
EEn el contexto actual, este anhelo sigue siendo un reto colectivo. Desde el Palau, fiel a la vocación cultural y social, queremos que la música sea un espacio donde esta aspiración tome forma, donde el diálogo sustituya la confrontación y donde las emociones compartidas nos recuerden lo que nos une. La música –como afirmaba también Casals– es “este maravilloso lenguaje universal comprendido por todos en el mundo”, capaz de contribuir a la comunicación y al acuerdo entre los hombres. Con este espíritu, la nueva temporada propone un recorrido musical que conecta tradición y presente, grandes obras del repertorio con la creación actual y grandes figuras internacionales con el talento de nuestro país. Todo ello con la convicción de que la experiencia musical, compartida en un espacio como el Palau, puede convertirse en un gesto de convivencia y esperanza.
Este espíritu de proyección y diálogo con el mundo se ha hecho especialmente visible en uno de los momentos más significativos de la historia reciente de la institución. El Orfeó Català ha afrontado grandes retos del repertorio sinfónico-coral con una ambición renovada y consolidando un nivel artístico que le ha situado nuevamente en el centro de grandes producciones internacionales. La interpretación de la Missa solemnis de Beethoven, culminada con el debut en Los Ángeles junto a LA Phil, bajo la dirección de Gustavo Dudamel, ha representado un hito histórico. No sólo por la exigencia artística de esta obra monumental, sino también por lo que simboliza: que un corazón nacido de la sociedad civil catalana dialogue de tú a tú con algunas de las instituciones musicales más prestigiosas del mundo. Pero los retos no se detienen aquí. El próximo otoño el Orfeó Català y el Cor de Noies emprenderán una nueva gira internacional con la New York Philharmonic y Gustavo Dudamel, que les llevará a escenarios de referencia como son París, Barcelona, Madrid, Hamburgo o Viena. Será una nueva oportunidad para proyectar en el mundo la vitalidad de nuestra tradición coral y para reafirmar el papel del Palau como puente entre culturas, artistas y públicos.
El Palau de la Música Catalana es mucho más que un símbolo arquitectónico del Modernismo; es una comunidad viva que late gracias a la suma de muchas voluntades: los cantores, los artistas, los equipos profesionales, los socios del Orfeó Català, los mecenas y, sobre todo, el público que llena la sala temporada tras temporada. Presidir esta casa es un honor y, al mismo tiempo, una responsabilidad. Con esta nueva temporada renovamos el compromiso de seguir trabajando para que el Palau de la Música Catalana y el Orfeó Català sean referentes culturales del país y ve activa de nuestra tradición coral en el mundo. Una programación que conjuga gran repertorio y creación contemporánea, proyección internacional y arraigo, con la voluntad de que la música siga siendo espacio de encuentro, reflexión y, este año especialmente, de paz.
Desde el corazón al corazón
Joan Oller, director general
La paz resonará a lo largo de toda la temporada del Palau, en un contexto internacional marcado por conflictos e incertidumbres.
Beethoven escribe al inicio de su Misa solemneos, la expresión “Von Herzen – möge es wieder – zu Herzen gehen” (Del corazón al corazón). En su traducción al catalán adquiere un valor profundo para explicar la temporada 2026-27 del Palau de la Música Catalana.
Desde el corazón, órgano de donde nacen las emociones, la temporada propone un amplísimo viaje musical que va desde las Simfonies de Beethoven, Bruckner y Sibelius, y Cuartetos de Shostakovich, hasta las Sonatas de Mozart. Desde el corazón, entendido como comunidad de personas que cantan en armonía, se repasan las grandes obras corales de los grandes maestros, desde Bach y Händel hasta los actuales Whitacre, Guinovart, Vivancos o Márquez.
La programación conmemora los doscientos años de la muerte del genio de Bonn con algunas de sus creaciones sinfónico-corales más emblemáticas. También se conmemoran los trescientos años del estreno de la Pasión según san Mateo de Bach con tres versiones diferentes de esta obra primordial del repertorio universal.
También desde el corazón, como colectivo de personas que cantan, celebraremos los centenarios de dos personas clave del movimiento coral catalán. Oriol Martorell, fundador de la Coral Sant Jordi, y Manel Cabero, fundador del Coro Madrigal. Ellos hicieron llegar la música coral al corazón de muchos catalanes en los tiempos difíciles del fin de la dictadura.
Al final de su Misa solemnis, Beethoven escribe, acompañando al “Dona nobis pacem”: “Paz exterior y paz interior, en alianza”. Podemos intuir que se refiere a la necesidad de ausencia de violencia, pero también a la paz interior que nace de la dignidad y la libertad que todo el mundo necesita. Es una visión que anticipa el concepto de paz que defendía Pau Casals y que, a su vez, se avanza al concepto moderno de paz entendida como un proceso, mucho más allá de la simple ausencia de violencia.
La paz resonará a lo largo de toda la temporada del Palau, en un contexto internacional marcado por conflictos e incertidumbres. Escucharemos el Da pacem Domine de Pärt, los magníficos “Dona nobis pacem” que cierran la Misa en Si menor de Bach y la Missa solemnis de Beethoven, así como el canto de paz del final de El pesebre, entre otras muchas obras.
Como decía el maestro, “la música, ese maravilloso lenguaje universal comprendido por todos, debe contribuir –y puede hacerlo– a la comunión y al acuerdo entre los hombres”.
Que en el Palau
resuene la paz!
Mercedes Conde Pons, directora artística adjunta
Con la convicción de que "la música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía", recogiendo las palabras de Ludwig van Beethoven, esta temporada quiere ser, más que nunca, un clamor de paz.
A lo largo de la temporada 2026-27 la paz resonará en multitud de ocasiones, en diversidad de formas, voces, estilos y compositores, en el Palau de la Música Catalana. Pero ese clamor de paz que es tan necesario actualmente, queremos que traspase las fronteras, tal y como decía Pau Casals, porque "la música [...] trasciende la frontera de la lengua, de la política y las naciones. Va directamente al alma".
Por eso el Palau de la Música Catalana sigue con el objetivo de suscitar este deseo en el público con una programación amplia y diversa en la que tienen cabida las grandes formaciones e intérpretes a nivel internacional, junto con los grandes artistas del país. Recibiremos a los grandes directores de la generación joven, como Tarmo Peltokoski, Klaus Mäkelä, Lorenzo Viotti o Raphaël Pichon, y grandes batutas consagradas, como Simon Rattle, Esa-Pekka Salonen, Daniel Harding, John Eliot Gardiner, Daniele Gatti, Pablo Heras-Cas indiscutibles como Patricia Kopatchinskaja, Gautier Capuçon, Jean-Guihen Queyras, Lisa Batiashvili, Cecilia Bartoli, Juan Diego Flórez, Nadine Sierra, Magdalena Kožená, Lang Lang, Yuja Wang o Víkingur Ólafsson y, en esta lista, Colón, Alba Ventura, Quartet Casals y Kebyart Quartet de saxos, formación residente.
Celebraremos ampliamente Beethoven y Pau Casals, dos estandartes de la fraternidad y la libertad como valores esenciales de la condición humana y fundamentos de la paz, pero también recordaremos en su centenario: Rosa Sabater, Manuel Cabero y Oriol Martorell, tres grandes nombres que escribieron la historia musical de Cataluña. Iniciamos tres proyectos de largo recorrido con la Integral de Sonatas para Piano de Mozart, la Integral de Cuartetos de Cuerda de Shostakovich y la integral de la obra para órgano de J. S. Bach.
Pero en los más de doscientos conciertos que integran la programación de conciertos propios del Palau, también sonará mucha música actual y mucha música catalana. Eric Whitacre, Agustí Charles y Marian Márquez son compositores invitados y Antoni Soler será compositor de patrimonio catalán y, junto a ellos, una larga lista con nueva creación, experimentación y recuperación. El diálogo entre las artes seguirá teniendo protagonismo en una casa en la que se produce desde su creación. Así pues, tendremos como artistas invitados al escultor Lluís Cera, el artista digital Agnes Jonas, el poeta Manuel Forcano y seguiremos colaborando con la Fundación Catalunya La Pedrera y la Fundació Úniques.
Con la convicción de que "la música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía", recogiendo las palabras de Ludwig van Beethoven, esta temporada quiere ser, más que nunca, un clamor de paz, una reivindicación de los valores más fundamentales de la dignidad humana cuando éstos se difuminan en un mundo desorientado, porque, siguiendo las palabras de Pau Casals, "vivir no es suficiente; hay que participar".
Que nunca nos falten referentes, que en medio de la confusión seamos capaces de encontrar la calma gracias a la música y que el Palau siga siendo el espacio de encuentro y comunión del arte más efímero y sublime, porque seguimos teniendo el convencimiento de que la música puede hacer mejor la vida de las personas.


