Compositor del patrimonio catalán
El compositor y organista Antoni Soler (1729-1783) es una de las figuras más fascinantes del patrimonio musical catalán e hispánico del siglo XVIII. Nacido en Olot y formado musicalmente en el monasterio de Montserrat como miembro de la Escolanía, Soler desarrolló en breve un talento excepcional para el teclado y para la composición. En 1752 ingresó en el monasterio jerónimo de San Lorenzo de El Escorial, donde pasó el resto de la vida como monje, organista y maestro de capilla y creó la mayor parte de su producción musical.
Discípulo de José de Nebra y Domenico Scarlatti, del maestro italiano, Soler asimiló el estilo brillante y virtuosístico, pero lo transformó en una voz propia, de una gran imaginación rítmica y armónica. Su producción es especialmente conocida por las sonatas para teclado –más de un centenar–, obras de gran vitalidad que exploran los recursos expresivos y técnicos de los instrumentos de teclado de su tiempo. Pero su catálogo es mucho más amplio e incluye también música religiosa, conciertos para dos teclados, villancicos y diversas piezas vocales e instrumentales que muestran la riqueza de su lenguaje musical.
Pese a esta importancia histórica, una parte significativa de su obra sigue estando poco presente en los escenarios actuales. El foco dedicado al padre Antoni Soler esta temporada 2026-27 del Palau de la Música Catalana quiere contribuir a redescubrir este legado programando algunas composiciones menos habituales y situándolas en el contexto de la música europea de su tiempo.
Para presentar estas obras, contaremos con músicos especialistas en su repertorio, que las han estudiado para dar a conocer la obra de Soler, como el catalán Albert Recasens y La Grande Chapelle o el clavecinista gallego Diego Ares. Y también la colaboración de dos grandes intérpretes de nuestra casa, como Dani Espasa y Juan de la Rubia, en una colaboración especial para interpretar la integral de los Conciertos para dos teclados de Antoni Soler.