Los neerlandeses Lucas y Arthur Jussen compartirán escenario con los percusionistas Alexej Gerassimez y Emil Kuyumcuyan en un repertorio que rompe las fronteras entre la música clásica, el jazz, las músicas de Broadway y el minimalismo instrumental.

El concierto, que tendrá lugar el próximo 17 de junio y forma parte del ciclo Palau Fronteres, está dedicado de manera especial a los mecenas y benefactores del Palau.

El Palau de la Música Catalana acogerá el próximo 17 de junio (Sala de Conciertos, 20 h) una de las propuestas más singulares y enérgicas de la temporada con los hermanos Lucas y Arthur Jussen, dos de los pianistas más celebrados de su generación. Reconocidos por su compenetración casi telepática y una extraordinaria capacidad comunicativa, los hermanos neerlandeses comparten en esta gira europea escenario con Alexej Gerassimez y Emil Kuyumcuyan, dos de los percusionistas más destacados del panorama actual. Con dos pianos de cola y un amplio universo de percusión sobre el escenario, los cuatro músicos ofrecerán un recorrido musical que conecta Europa y América, la música de concierto y el jazz, el repertorio clásico y la creación contemporánea, con obras de Adams, Bartók, Bernstein, Ellington, Gerassimez y Gershwin. El concierto, que forma parte del ciclo Palau Fronteres, está dedicado de manera especial a los mecenas y benefactores que, con su apoyo, contribuyen a hacer posible la misión del Palau de mejorar la vida de las personas a través de la música y la cultura.

La velada se iniciará con Brasilliance de Duke Ellington, una pieza escrita en los últimos años de la trayectoria del compositor estadounidense e impregnada de ritmos brasileños. En el arreglo de Oran Elder, la música despliega una energía expansiva y sincopada que marca desde el primer momento el carácter festivo y mestizo de la velada.

A continuación sonará la monumental Sonata para dos pianos y percusión de Béla Bartók. Estrenada por el propio compositor y su esposa, la pianista Ditta Pásztory, la partitura establece un fascinante diálogo entre los dos teclados y la percusión, que deja de ser un simple acompañamiento para convertirse en un interlocutor de pleno derecho. Como recuerda el programa de mano, la obra redefine los límites de la música de cámara y transforma el escenario en un extraordinario laboratorio de colores, texturas y ritmos.

La primera parte culminará con Beyond Stickability, una obra del propio Alexej Gerassimez, compositor y uno de los percusionistas invitados, que refleja su poliédrica personalidad artística. Influido por el jazz, el minimalismo e incluso la electrónica, el percusionista convierte sonidos cotidianos y patrones rítmicos en material musical. “Camino por el mundo con los oídos abiertos: pequeños sonidos cotidianos —el clic de un semáforo, el ritmo de una máquina— se convierten en materiales de precisión que me acompañan constantemente y que acaban transformándose en música”, explica el compositor, tal y como recoge Jacobo Zabalo, doctor en Humanidades, en el comentario de mano que acompaña el programa del concierto.

La segunda parte se abrirá con una de las obras más emblemáticas de la música estadounidense, la Rhapsody in Blue de George Gershwin. Presentada en su versión para dos pianos, la partitura conserva intacta su fuerza evocadora y aquel espíritu que el propio compositor definía como un “caleidoscopio musical de América”. Entre el jazz y la música sinfónica, la obra sigue siendo, casi un siglo después, uno de los grandes símbolos de la modernidad musical.

Le seguirán las Danzas sinfónicas de West Side Story de Leonard Bernstein, en arreglo del percusionista Peter Sadlo. A partir del mítico musical estrenado en 1957, la música condensa toda la intensidad dramática de la historia inspirada en Romeo y Julieta, con una escritura que combina jazz, ritmos latinos y lenguaje sinfónico. “Precisamente, la complejidad rítmica se convierte en motor dramático, fiel reflejo de un musical que abordó de manera pionera cuestiones sociales como las bandas juveniles y la inmigración”, explica Zabalo en el programa de mano.

Cerrará la velada Short Ride in a Fast Machine de John Adams, una de las piezas más populares del compositor estadounidense. Representativa del minimalismo estadounidense tardío, la obra evoluciona sobre un pulso ininterrumpido que genera una sensación de aceleración. En el arreglo de Gerassimez, la obra se convierte en una muestra de energía y virtuosismo que pone el broche final a un concierto marcado por el ritmo, el color y la emoción.

Sobre Lucas y Arthur Jussen

“Estos dos holandeses son unos formidables narradores de historias; cautivan a quienes los escuchan con una fascinante habilidad en los efectos de luces y sombras” («Der Tagesspiegel»).

Lucas y Arthur Jussen figuran entre los dúos de piano más prestigiosos y solicitados del panorama internacional actual. Nacidos en 1993 y 1996, respectivamente, los hermanos neerlandeses han cautivado a público y crítica gracias a una compenetración artística casi simbiótica, un refinamiento sonoro excepcional y una gran fuerza comunicativa. Han actuado con algunas de las principales orquestas del mundo, como la Boston Symphony Orchestra, la Philadelphia Orchestra, la Royal Concertgebouw Orchestra o la Academy of St Martin in the Fields, y han colaborado con directores de referencia como Iván Fischer, Andris Nelsons, Yannick Nézet-Séguin, Sir Neville Marriner o Jaap van Zweden.

Formados inicialmente en su ciudad natal, Hilversum, y profundamente influidos por la pianista Maria João Pires, los hermanos Jussen desarrollan una intensa actividad internacional que esta temporada los lleva a debutar con la Berliner Philharmoniker, ser artistas residentes de la Frankfurt Radio Symphony y actuar en los principales auditorios de Europa, Asia y América. Desde 2010 graban en exclusiva para Deutsche Grammophon, sello con el que han publicado una destacada discografía galardonada con diversos premios, que incluye obras de Beethoven, Mozart, Bach, Rajmáninov y compositores neerlandeses, entre otros.

Los hermanos Jussen vuelven al Palau de la Música Catalana con un concierto para dos pianos y percusión cargado de ritmo, energía, virtuosismo y complicidad