El escultor Lluís Cera (Barcelona, 1967) es una de las figuras destacadas de la escultura catalana contemporánea. Formado en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, ya era un especialista en el trabajo con la piedra gracias al hecho de pertenecer a una estirpe de artesanos con este mineral. Desde principios de los años noventa ha desarrollado una sólida y reconocida trayectoria artística, con exposiciones en galerías, museos y ferias internacionales en Europa, América y Asia.
Su trabajo se caracteriza por un profundo dominio técnico de materiales nobles, como mármol, granito, bronce, hierro o madera. A través de estas materias, a menudo asociadas a la solidez y la permanencia, Cera crea formas sinuosas y orgánicas que parecen desafiar la rigidez del material y generar así una tensión expresiva entre peso y ligereza, entre equilibrio y movimiento.
Uno de los rasgos más singulares de su lenguaje escultórico, de acento lírico y poético, es la combinación de la literatura, y también la música, con la tridimensionalidad; son habituales la aparición de textos grabados o partituras aplicadas o cortadas sobre la piedra u otros materiales. Este diálogo entre volumen, materia y signo abre su obra a un territorio poético donde la forma escultórica se convierte también en espacio de memoria, ritmo y evocación. Cera desafía los límites de las materias que emplea en sus piezas y consigue dotar a la materia sólida y rígida, de sensualidad y voluptuosidad, donde el uso recurrente de representación de nudos evoca la posibilidad de deslogar lo que parece imposible.
Esta exposición en el Palau de la Música Catalana, conjuntamente con la galería Villa del Arte de Barcelona, donde expone permanentemente, pone de relieve esta dimensión musical de su trabajo: una obra que, desde la escultura, comparte con la música la búsqueda de armonía, tensión y cadencia, en un sugerente diálogo entre las formas plásticas y el universo sonoro.