MEHTA, Zubin (c)Winfried Hösl

El concierto, este miércoles, 18 de febrero, forma parte de su gira por diversas salas de conciertos europeas durante el mes de febrero y coincide con el 90º aniversario de Mehta.

Será la segunda vez que Mehta dirija la West-Eastern Divan Orchestra, un proyecto musical y humano que promueve el diálogo entre músicos de Oriente Próximo, fundado por Daniel Barenboim y Edward Said.

Este miércoles, 18 de febrero (Sala de Conciertos, 20 h), el Palau de la Música Catalana acogerá uno de los grandes acontecimientos de la temporada: Zubin Mehta se pondrá al frente de la West-Eastern Divan Orchestra en una velada dedicada al gran sinfonismo romántico alemán, con obras de Ludwig van Beethoven y Franz Schubert. El concierto, que forma parte del ciclo Palau 100, se enmarca en su gira europea este mes de febrero de 2026, con actuaciones en Madrid, Barcelona y Oviedo antes de continuar hacia Turín y Viena. La gira da continuidad a la de la primavera de 2025 en China y Europa, que marcó un momento histórico para la orquesta: por primera vez desde su existencia fue dirigida por un maestro distinto de su cofundador, Daniel Barenboim. Aunque no asumió su dirección, Barenboim mantuvo una estrecha implicación con la orquesta durante los ensayos de la gira, reforzando una colaboración que ahora se consolida. La gira actual coincide, además, con un año especialmente simbólico: Mehta celebra su 90º aniversario, reafirmando una trayectoria extraordinaria que lo ha convertido en una figura legendaria del podio internacional.

Fundada en 1999 por Daniel Barenboim y el intelectual palestino Edward Said, la West-Eastern Divan Orchestra nació como un espacio de encuentro entre músicos israelíes, palestinos y árabes, con la voluntad de fomentar el diálogo, la comprensión y el respeto mutuo a través de la música. Más allá de su excelencia artística, la formación se ha consolidado como un modelo de convivencia y cooperación, arraigado en la no violencia, la escucha activa y el reconocimiento de la diversidad cultural como fuente de riqueza compartida. El maestro Mehta ha compartido con Barenboim una larga complicidad artística, por lo que fue el primer director oficialmente invitado a dirigir la orquesta. El director ha estado vinculado al proyecto desde sus inicios como director invitado y mentor, compartiendo con Barenboim una prolongada complicidad artística.

El concierto de este miércoles propone un programa que exalta la belleza y la plenitud del repertorio sinfónico. Abrirá la velada la Obertura Leonora núm. 3, una de las cuatro que Beethoven escribió para su única ópera, Fidelio. Se trata de una partitura de energía desbordante que concentra en formato orquestal el drama y la fuerza expresiva de la obra escénica. Le seguirá la Octava Sinfonía de Beethoven, una obra breve, enérgica y llena de humor, que combina un estilo clásico con un espíritu juguetón y sorprendentemente ligero dentro de su madurez creativa. Aunque en su momento fue considerada una “pequeña Sinfonía”, calificativo condicionado por la comparación con la grandiosidad de la Sinfonía núm. 7, con la que, pese a las diferencias, comparte el mismo aparato orquestal, se trata sin duda de una obra maestra más del catálogo sinfónico del genio de Bonn, poseedora de una luminosidad cautivadora y una estructura audaz.

El concierto culmina con la Sinfonía núm. 9, “la Grande” de Schubert. Compuesta en el verano de 1825, es una obra de ambición excepcional por sus dimensiones y potencia expresiva. El majestuoso tema inicial de las trompas anuncia una arquitectura sonora de gran envergadura que culmina en un “Allegro vivace” final monumental, con constantes resonancias de la Novena de Beethoven. “El majestuoso tema de las trompas que aparece de inmediato y que preside el primer movimiento ya señala la ambición y grandeza de la obra. Pero esto no es nada comparado con el último. Después del «Andante con moto» del segundo, donde se despliega un fascinante diálogo entre los vientos y las cuerdas, y un «Scherzo» de gran virtuosismo rítmico y contrapuntístico, llega el monumental «Allegro vivace» que concluye la obra. Casi mil doscientos compases que contienen una potencia expresiva y una capacidad de invención extraordinarias. Un hito único en el ámbito sinfónico, sin duda influido por el estreno, un año antes de su composición, de la Sinfonía Coral de Beethoven. Tanto es así que las referencias a la Novena son constantes en este movimiento final, así como las citas al famoso tema Oda a la alegría”, explica el crítico musical Toni Colomer en el comentario del programa de mano del concierto.

Con este programa, la West-Eastern Divan Orchestra y Zubin Mehta proponen una inmersión en el gran sinfonismo romántico, que establece un diálogo entre dos generaciones fundamentales de la tradición germánica y reivindica la música como espacio de excelencia artística y entendimiento profundo.

 

(fotografia de Zubin Mehta (c)Winfried Hösl).

Llega al Palau de la Música Catalana Zubin Mehta con la West-Eastern Divan Orchestra para ofrecer un programa de sinfonismo romántico con Beethoven y Schubert