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La bandera del Orfeó Català, emblema de identidad

senyera OC

En el año 2016 la bandera del Orfeó Català, cumplía los 120 años de su confección, por este motivo se decidió restaurar la pieza con unos resultados que ahora se pueden apreciar en la vitrina del Foyer del Palau de la Música, donde se encuentra expuesta permanentemente.

Desde el inicio del nacimiento de muchos orfeones, la mayoría de ellos tenían y aún tienen una bandera (a veces también llamada enseña o estandarte) que los acompañaba en sus actuaciones, presidiendo la foto. De este modo, desde 1896 la bandera ha sido siempre compañera de viaje del Orfeó Català, y ha estado presente en todos sus viajes y actos, una bandera estrechamente vinculada con el famoso himno del Orfeó, El cant de la senyera, que se cantó por primera vez durante la bendición de la bandera en Montserrat el 11 de octubre de 1896.

Desde el punto de vista artístico, nos encontramos con una pieza modernista, propia de la época de la construcción del Palau de la Música Catalana. Aunque la arquitectura es uno de los elementos más relevantes del modernismo, este estilo también se interesó por las otras artes, e incluyó elementos como mobiliario, mosaico, escultura, pavimento hidráulico, vitrales, e incluso el arte textil. En este sentido, muchos arquitectos se dedicaron en algún momento de su carrera a crear diseños para tejidos, tanto dentro del ámbito doméstico como también haciendo piezas para entidades, como pendones y estandartes, que se convirtieron en piezas únicas de autor. La decoración de interiores tuvo un papel destacado en el modernismo y especialmente el tejido, que se manifestó con gran esplendor.

El estandarte del Orfeó Català fue diseñado por el arquitecto Antoni Gallissà. Por su diseño, la entidad le entregó un diploma de socio honorario para agradecerle. Fue en este momento de importante auge del modernismo que se creó el diseño de la bandera, una tradición que sería seguida por muchos otros orfeones que también diseñarían y bendecirían su propio estandarte. Gallissà fue un buen amigo de Domènech i Montaner, que lo puso al frente de su taller en el Castillo del Tres Dragons en la Ciutadella, revitalizando así las artes aplicadas.

  • La iconografía de la obra

Tal como nos describe el musicólogo Jordi Ballester en su estudio iconográfico sobre la bandera, el dibujo diseñado por el arquitecto Gallissà consiste en un motivo central formado por el escudo de armas de Cataluña, consistente en cuatro palos de gulas, sobre un campo de oro y una armadura coronada con una lira de tres cuerdas. En esta iconografía podemos observar algunos de los componentes ideológicos del modernismo catalán, los cuales quedarán asumidos en la ideología fundacional del Orfeó Català. En este sentido, se proyecta la idea de nación catalana simbolizada por el escudo de armas, en referencia a un mítico pasado medieval, época originaria de la nación, y también hace una evocación a la música a través de la lira, la que está vinculada a la figura mitológica de Orfeo, que era el cantor por excelencia, el músico, el poeta y el nombre se encuentra en la raíz etimológica del nombre del coro.

Dentro del boletín del Orfeó Català del año 1982, donde se recoge el resumen de unas conferencias con motivo del 90º aniversario del Orfeó, sale presente la conferencia que dio el arquitecto Antoni Moragas -el tío abuelo cuyo fue el arquitecto Antoni Gallissà-, en el que habló extensamente del origen de la bandera. Según explicaba, parece que Gallissà, para la realización del dibujo de la bandera, se inspiró en un calendario de Múnich de 1895 que tenía en su despacho y que presentaba un escudo del gran duque soberano de Baden. El dibujo presente en este calendario tenía numerosos paralelismos y, según nos cuenta Moragas, se sustituyó el escudo por las cuatro barras y los cuernos del dibujo original las cambió por una lira. Así pues, Gallissà se podría haber inspirado en la heráldica alemana adaptándola a continuación al ideario de la entidad, según sus raíces catalanas, y el propio nombre de Orfeo, aludiendo a la intención del entidad de propagar el nacionalismo militante mediante la música. De hecho, tal y como nos comentan las historiadoras Silvia Carbonell y Josep Casamartina, Gallissà desplegó un estilo propio que reinterpretaba el medievalismo de una manera libre y atrevida; Puig i Cadafalch fue alumno suyo y recibió una gran influencia.

La confección de la bandera estuvo a cargo de la junta de damas y de la sección de señoritas del Orfeó Català, las que bordaban la pieza y el damasco, y el tejido de seda lo hizo la empresa Hijos de Malvehy. Se ha podido localizar también dentro de las actas de la junta del Orfeó Català la lista de la sección de señoritas que participaron en el bordado. Además, de la bandera original, en el Orfeó se conserva un dibujo a tinta y acuarela hecho por el mismo Gallissà, donde se ve la bandera con un llevando, para dar la escala humana.

También Miquel de Moragas y Spa (hermano del arquitecto Antoni Moragas) conserva en la colección privada de la familia de Moragas y Spa una pintura al gouache sobre tela de la bandera a escala del original, obra del mismo arquitecto Antoni Gallissà.

  • El bordado y la bendición de la bandera

Como era costumbre entre las instituciones corales, una vez se había confeccionado la bandera representativa, se organizaba un acto festivo, para bendecirla y, además, se estrenaba paralelamente un canto propio dedicado a la bandera y a el Orfeó, del cual es símbolo. Este acto de bendición en la que también se estrenó el conocido Cant de la senyera, tuvo lugar el 11 de octubre de 1896 con motivo de la fiesta del Apostolado de la Oración en Montserrat. En el interior del templo del monasterio se hizo la ceremonia de bendición y el conde de Güell y su hija Isabel apadrinaron el estandarte. Fue en este acto donde se cantó por primera vez el himno Cant de la senyera, con música de Lluís Millet y letra de Joan Maragall. La obra impresionó fuertemente los asistentes al acto. Desde entonces, la bandera presidió todos los actos y ha simbolizado la obra y el espíritu del Orfeó Català.

Tal como explica la prensa de la época, ese día los trenes de cremallera subieron cientos de visitantes, y muchos carruajes llegaron por la carretera. A las ocho de la mañana con la llegada de los trenes ya había gran concurrencia de gente, y en las nueve las chirimías y los tambores llamaron la atención, para dar la bienvenida al Orfeó. Los mozos de escuadra iban abriendo paso entre la multitud para que el Orfeó entrara dentro del templo. La comitiva entró en la casa y el órgano tocó una solemne marcha. El ilustre obispo de Vic, el doctor Morgades, esperaba al Orfeó sentado al presbiterio y el Orfeó se colocó en el cercado que se haga al pie del presbiterio, y la bandera en medio. Aguantaban los cordones Isabel, hija de Eusebi Güell, y el mismo Eusebi Güell, que apadrina la bandera. Se cantaron los gozos a la Virgen del compositor Brudieu, se arrodillaron todos los orfeonistas y el señor obispo bendijo la bandera. A continuación se cantó El cant de la senyera. Terminado el canto, se colocó la bandera en la barandilla del presbiterio, y el Orfeó subió al coro a cantar la gran misa O quamgloriosum est regnum a cuatro voces de Victoria. El detalle de esta memorable jornada en Montserrat ha quedado extensamente documentado a través de una recopilación de prensa conservado en el fondo del archivo histórico del CEDOC.

Durante muchos años, tal como se puede ver en numerosas fotografías del Orfeó, la bandera acompañó todos los viajes y conciertos que hacía simbolizando de alguna manera su propia identidad. Con el tiempo, sin embargo, por el deterioro de la pieza se decidió hacer una nueva réplica de la obra, que ahora es la que se exhibe públicamente en los conciertos. Desde entonces, la bandera originaria se puede ver en la vitrina expositiva situada en el vestíbulo del Palau de la Música Catalana, junto con un boceto del diseño original de Antoni Gallissà.