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Francisco Pujol, no te olvidamos

Francesc Pujol i Pons

Los inicios del Orfeó Català y el Palau de la Música Catalana fueron impulsados ​​por diversas personalidades que a veces corren el peligro de ser olvidadas con los años, porque muy a menudo no han sido objeto de investigación y se tiene poco conocimiento. Este podría ser el caso de  Francesc Pujol i Pons (1878-1945) compositor, director, musicólogo, bibliófilo y administrador del Palau, que trabajó incansablemente por la institución y más allá, siempre dentro del entorno musical de su momento. Francesc Pujol fue uno de los primeros musicólogos que trabajó para recuperar nuestro patrimonio musical, junto con Felip Pedrell o Higini Anglès. Es justamente por esta incansable tarea, llevada a cabo desde un montón de ámbitos musicales, que queremos recordar su figura a través, sobre todo, de todo lo que nos queda en su fondo documental.

De 1897 al 1945, Pujol estuvo ligado sobre todo al Orfeó y la ebullición musical barcelonesa del momento, de la que se convirtió en un miembro enormemente activo. Pujol ingresó, a los 19 años, en el Orfeó Català como cantante. A los pocos años fue nombrado profesor auxiliar. Seguidamente, en 1901, fue nombrado bibliotecario y archivero, lo que le permitió poner orden en las partituras que iba adquiriendo el Orfeó Català por su interpretación. Aunque hoy en día se conserva el detallado inventario por orden alfabético con el que él organizaba el archivo. Además de archivar, promovió la biblioteca del Orfeó, nos dice Higini Anglès en una carta de 1930: "(...) Entre las muchas actividades pro música por las que los Orfeones de Cataluña homenajean al Maestro, me complace pregonar el su nombre como creador de la Biblioteca del Orfeó Català. Por el fondo de música antigua y por la buena elección de música y de libros de cultura musical moderna allí reunidos, la Biblioteca mencionada merece el respeto y la admiración de todos (...) 4 de diciembre de 1930".

Años más tarde, y con la muerte de Lluís Millet, se convirtió también director del Orfeó. Fueron los difíciles años de la posguerra, una época en que el Palau y el Orfeó sufrieron los duros efectos de la represión franquista. Però el vínculo intenso que tenía con el Orfeó Català también se hace patente a través de su labor como administrador del Palau, tarea que llevó a cabo paralelamente a un montón de actividades ligadas al entorno musical del momento, de las que conservamos un testimonio bien claro gracias al archivo documental que nos ha legado. Gracias a su labor como administrador y organizador de conciertos, dentro del fondo se conservan más de 4000 cartas que, leídas una a una, construirían todo un compendio de las relaciones artísticas del Palau y la actividad musical de aquel momento. Además, también son un rico testimonio de todas aquellas personalidades e instituciones relacionadas con el Orfeó. Una parte de este archivo de correspondencia lo tenemos al alcance gracias a las colecciones digitales del Centro de documentación del Orfeó Català, que contienen cartas, por ejemplo, de Blanca Selva, Joaquim Nin, Felip Pedrell, Enric Granados , Higini Anglès, Wanda Landowska, Joan Manén, Joaquim Malats, Joaquim Renart, Arthur Rubinstein, Joan Maragall, Emili Pujol, y un largo etcétera.

También, en un momento en que proliferaron diferentes asociaciones musicales de promoción de conciertos, Pujol fundó la Asociación de Amigos de la Música, la propia orquesta de la que dirigió. El concierto inaugural de la Asociación tuvo lugar en 1916 y se prolongó hasta el año 1922. Es interesante recuperar una de las fases que salían en los programas del concierto, que decía así: "La existencia en Barcelona de organismos cultivadores de la música es una necesidad para la espiritualidad de nuestro pueblo. Quien contribuye en poco o en mucho al sostenimiento de estos organismos cumple un alto deber patriótico. Ser Amigo de la Música es ser amigo de la civilidad de Cataluña".

También dirigió la Orquesta Pau Casals, un ejemplo claro es el concierto del 20 de abril de 1929. Dentro de la programación propia de la Orquesta se añadió la obra "Fiesta, danzas características" para que la dirigiera el propio compositor. Unos cuantos años antes la misma pieza fue interpretada compartiendo programa con el mismo Eduard Toldrà.

Otra de las tareas por la que queremos recordar su figura es la de musicólogo, lo pudo desarrollar gracias a su colaboración en el archivo y la biblioteca del Orfeó, que, junto con el interés de recuperar antiguos manuscritos musicales, lo impulsaron a estudiarlos y transcribirlos. Fruto de esta actividad encontramos interesantes artículos sobre compositores antiguos, o interesantes transcripciones de obras totalmente desconocidas en ese momento. A partir de aquí Pujol se convirtió pionero en la recuperación de música del Renacimiento, por ejemplo de compositores entonces desconocidos como Mateu Fletxa o Joan Brudieu.

Además, la creación de la Revista Musical Catalana, de la que él fue jefe del comité redactor, fue la herramienta ideal para poder difundir muchos de su estudios, que contribuían a dar cuerpo y prestigio a una revista que a muchos nos gustaría poder memorizar de principio a fin por su elevada calidad y los numerosos datos del momento que nos ofrece. Además, también escribía en la sección musical del diario La veu de Catalunya, en la que dio a conocer sus trabajos musicales. Fruto de su intensa colaboración con la revista, en la que participaba como administrador y recopilador de artículos, en su fondo se conservan muchos de los manuscritos originales que le enviaban los autores, como el caso de Joan Salvat, Joan Manén, Frederic Lliurat, Joaquim Pena o Joan Llongueres entre muchos otros. Además, hace dos años se encontró en este mismo fondo un número inédito de la revista que no se publicó debido al estallido de la Guerra Civil; un número que debía publicarse en julio de 1936 y que finalmente vio la luz en 2014 aprovechando la celebración del 110º aniversario de la Revista Musical Catalana.

La investigación lo llevó a la publicación de diversos estudios, tales como "Cromatismo, modalidad y tonalidad en las canciones populares catalanas" y también la publicación de la conferencia "El vuelo de una canción", realizada en el Palau de la Música en 1929, en el que explica de manera muy ilustrativa y comprensible como una canción hija de un solo padre puede ir variando de generación en generación según las regiones y las tradiciones.

Con los años, su prestigio como investigador hizo que fuera llamado por asambleas o congresos de música, como el Congreso Nacional de Música Sagrada, en 1912, o el Congreso de Historia de la Música, celebrado en Viena en marzo de 1927, del que nos ha quedado documentación testigo. A lo largo de muchos años también formó parte del jurado de un número importante de concursos sardanísticos, de los que se conservan muchos programas en los que figura su nombre como presidente. Por toda esta actividad, pues, queda bastante bien documentado que su prestigio y buena reputación eran reconocidos en todas las actividades y colectivos musicales de la época.

Paralelamente a su labor de investigación y muy ligado a su interés por la recuperación y la conservación de nuestro patrimonio musical, ya sea de temática religiosa o popular, no podemos dejar de mencionar su papel como director de la obra Cancionero popular de Cataluña, una obra de recopilación de canciones populares catalanas de todo el territorio, que, gracias apoyo económico de Rafael Patxot, pudo ser impulsada y apoyada desde un inicio por el Orfeó Català. Para estudiar este enorme trabajo, el fondo Pujol también nos proporciona datos importantes en forma de correspondencia con algunos de los misioneros que iban a recoger canciones, como es el caso de Joan Amades o Joan Tomás. También se elaboraron unos materiales que hoy en día todavía son inéditos y que no se terminaron de publicar más: se trata de los borradores del segundo volumen del Diccionari de la dansa, dels entremesos i dels instruments de música i sonadors, escrito en colaboración con Joan Amades, del que sólo salió el primer volumen. Un material de gran interés histórico, pues, con respecto a la obra del cancionero.

Después de toda esta actividad, del estudio de la que surgiría toda una tesis, cabe mencionar finalmente su producción compositiva, que también forma parte del fondo. Se trata de casi trescientas obras manuscritas por el propio compositor. Entre su producción artística destacamos sobre todo un importante espesor de sardanas, tales como "Jovenívola", "La bailadora", "Trapacera", etc., e incluso sardanas compuestas para varias parejas y también combinadas con el corazón, como por ejemplo "Esplendorosa", para dos coblas; "La nina i el moliner”, ", para tres coblas, y "Cant de maig, cant d’alegria", para coro mixto y tres coblas.

En cuanto a la composición coral también podemos destacar la pieza para coro de hombres "La non-non dels papellons"; sus armonizaciones para coro mixto de muchas canciones populares; la obra para coro de hombres "La sombra del rey" o el poema coral para coro mixto "Canción trágica".

Otros géneros que cultivó fueron obras para orquesta, como la apertura para la obra de teatro Terra Baixa, de Angel Guimerà, y también una gran cantidad de obras para voz y piano. Algunas de sus obras han sido recuperadas en los últimos años, como es el caso de la Asociación Joan Manén, que dio a conocer algunas a través de un concierto en mayo de 2014. Ese mismo año 2016, la Cobla La principal de la Bisbal interpretaba, en un concierto dentro de la programación del Palau, la glosa los estudiantes de Toulouse, obra ganadora en 1921 de los premios Eusebi Patxot.

En el legado documental del Centro de Estudios y Documentación Contemporánea se conservan también un conjunto de programas de conciertos donde se interpretaron obras suyas. Hay que destacar el programa de un concierto de obras de compositores españoles celebrado en Suecia, concretamente en Gotemburgo, donde figuran obras del mismo Pujol, Joan Manén, Olallo Morales o Joan Lamote Grignon. En uno de los programas hemos podido leer: "(...) el nombre de Pujol puede acoplarse con los de en Morera y Garreta, como los tres músicos que han sabido más despegar nuestra bella danza popular (...)". Curiosamente, al leer esta frase, nos damos cuenta que Morera y Garreta han sido enormemente difundidos; en cambio, Pujol claramente no ha recibido el mismo trato ni en cuanto a la difusión ni en cuanto al estudio.

Acabamos este artículo mencionando el homenaje que los Orfeones de Cataluña le hicieron en 1930: 61 orfeones, 40 personalidades y 24 entidades quisieron hacer patente su afecto y admiración por el maestro Pujol. El homenaje se celebró el día 7 de diciembre con varios actos, y el día 14 de diciembre se hizo un acto más íntimo dedicado por los cantores del Orfeó Català.

Para terminar, recuperamos una carta que le escribió Blanca Selva en ese momento:
"Me adhiero de todo corazón al homenaje que los Orfeones y todos los músicos de Cataluña tributáis a Francesc Pujol, como testimonio de admiración, de agradecimiento y de afecto para la nueva tarea que llevó a cabo de una manera tan abnegada, meritoria y fructuosa, tanto como compositor, director de orquesta, organizador, musicógrafo, conferenciante, como infatigable sujetador de la obra del Orfeó Català, en la que es la incomparable y germanívol compañero del admirado maestro Millet. Ben amigablemente. Blanca Selva. 7 de diciembre de 1920."

Este es un ejemplo del centenar de cartas que recibió la comisión organizadora para adherirse al homenaje de Pujol, de Orfeones hasta entidades musicales de Barcelona y Cataluña. Se hace patente, pues, la gran estima que se sentía por el maestro Pujol no sólo a su círculo más cercano si no también en Cataluña. Músicos como Joan Llongueres, Blanca Selva, Josep Sancho Marraco, Joan Lamote de Grignon, Emili Vendrell, Joan Massià, Juan Bautista Lambert, Vicens M. de Gibert, Luis Romeo, Higini Anglès y tantos otros se adhirieron al sentido homenaje.

Este es tan sólo un pequeño resumen de la actividad que ejerció Francesc Pujol. Esperamos que en un futuro no muy lejano la magnitud de este personaje sea estudiada con la amplitud que merece. Desde el Centro de Documentación, con el tratamiento de todos nuestros fondos, pretendemos facilitar el acceso a la información a todos aquellos investigadores actuales y futuros que quieran dar a conocer más a fondo la riqueza de nuestra historia musical.