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"Hablemos de música" con Carlos Calderón - La 4a de Mahler

Carlos Calderón, doctor en humanidades y divulgador musical es un invitado habitual de los ciclos de conferencias en el Petit Palau "Hablemos de música". Calderón presenta en un nuevo formato digital y divgulgativo sus conferencias sobre lass Simfonias núm. 2, 3 y 4 de Mahler.

 

Las Sinfonías “Wunderhorn” de Mahler


Con este nombre se ha querido aglutinar las sinfonías 2ª, 3ª y 4ª de Mahler por una sencilla razón: todas tres poseen algún texto cantado proveniente de la colección de Poemas “Des Knaben Wunderhorn” [“El cuerno maravilloso del niño”] y fueron compuestas mientras, a su vez, componía la colección de veinticuatro canciones tituladas “Wunderhorn Lieder”.
Esta colección de poemas fue, como nos afirma el biógrafo mahleriano Henri Louis de Lagrange, “uno de los grandes acontecimientos de la literatura alemana.” Entre 1805 y 1808 el retorno a las fuentes del folklore nacional fue visto como un volcamiento del espíritu romántico -individualista y apartado del mundo- hacia el pueblo. Así, la naturaleza, los niños, los soldados, la fe ingenua, la belleza simple de las flores, pero también, la tristeza del exiliado y de las víctimas de la sociedad fueron temas que poetas y músicos aceptaron con entusiasmo.
Mahler, ochenta años más tarde cayó bajo ese embrujo poético que sirvió de punto de partida para sus sinfonías. En estos documentales se analiza en detalle el contexto de creación de estas sinfonías y se ofrece un detallado mapa para comprender a cabalidad los objetivos mahlerianos. Por supuesto, las ambiciones artísticas de Mahler eran mucho más grandes que el ciclo de poemas y por eso, si bien el aroma infantil revolotea en las tres sinfonías (la fe ingenua del niño con su rosita roja en la 2ª; el coro infantil que además de dar campanadas presta su voz a Jesús; el cascabel de la 4ª que nos guía a “un cielo lleno de violines” donde, como niños, nos quedaremos adormilados...) Mahler, -decíamos- expande mucho más sus horizontes estéticos con una arriesgada propuesta de una sinfonía breve y pequeña con tintes neoclásicos como la 4ª; un gigantesco esfuerzo por representar al Cosmos con, igualmente un cosmos sonoro cuyo motor es el amor, tal como expresa la 3ª; y finalmente, la resolución de toda angustia metafísica en la 2ª, con un Juicio Final donde no hay culpables ni inocentes, y donde todos “¡Hacia Dios!”, alcanzamos la ansiada resurrección.
Si. Son tres sinfonías, pero pueden ser sólo una, cuyo tema es el intento de hacer convivir la ingenuidad con la sabiduría, es decir, el Mahler-hombre y el Mahler-niño.

Carlos Calderón