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Las cuatro estaciones de Vivaldi
—Vespres d’Arnadí

Descripción

20210220-Lina-Tur-Bonet

Ficha artística

Lina Tur Bonet, violín
Vespres d’Arnadí
Dani Espasa, clavecín y dirección

Programa

A. Vivaldi: Concierto para cuerda y continuo en Sol mayor "Alla rustica" RV 151
A. Vivaldi: Concierto para violín y órgano en Re menor RV 541

A. Vivaldi: Las cuatro estaciones (Il cimento dell'armonia y dell'invenzione, Op.8)

Detalles

La de Antonio Vivaldi es una de las biografías más apasionantes de la historia de la música. Nacido en 1678 en Venecia, Vivaldi obtuvo fama como compositor y virtuoso del violín, pero fue también sacerdote y director musical del Ospedale della Pietà, hospicio conocido en la ciudad por su orquesta, formada exclusivamente por las huérfanas e hijas ilegítimas que acogía.

La Venecia de aquel tiempo era un centro cultural de primer orden, con una enorme oferta teatral y musical dirigida tanto a los mismos venecianos como a los numerosos turistas que visitaban la ciudad de los canales. Uno de los espectáculos más celebrados eran los conciertos que ofrecían la orquesta y el coro del Ospedale: el público acudía atraído por aquella formación exclusivamente femenina dirigida por un talentoso violinista de cabellos rojizos.

Consciente de su éxito, Vivaldi se aplicó a componer música de manera frenética, a fin de asegurarse de que los conciertos del Ospedale estuvieran siempre llenos a rebosar. Fruto de su esfuerzo fueron cientos de composiciones, principalmente conciertos para cuerda y otros instrumentos, pero también misas y piezas sacras. El atractivo, la expresividad y originalidad de sus obras, admiradas y codiciadas por nobles, monarcas y empresarios musicales, hicieron de Vivaldi un compositor famoso en toda Europa.

Sin embargo, como los sucedió a tantos de sus contemporáneos, la estrella de Vivaldi acabó apagándose: con la llegada de nuevas modas musicales, su estilo perdió el favor del público. Arruinado, Vivaldi intentaría rehacer su carrera lejos de su Venecia natal, en Viena, ciudad donde moriría finalmente en 1741. Su nombre caería pronto en el olvido y sus obras, las mismas que no hacía tanto dejaban embobado todos los quien las escuchaban, permanecerían en un larguísimo silencio de cerca de dos siglos.

Publicadas en 1725, como parte de una colección de conciertos para violín titulado Il cimento dell'armonia y dell'inventione, Las cuatro estaciones contaron ya en su momento con un especial favor del público. A la belleza y originalidad característica de la obra de Vivaldi, se suma el primer intento verdaderamente exitoso de lo que conocemos como "música programática".

El propósito de Vivaldi fue que cada uno de los movimientos de los cuatro conciertos se pudiera seguir como una pequeña narración sobre la estación del año que representaba. A tal fin, Vivaldi se aseguró de incluir a las partituras instrucciones precisas, no siempre sencillas de seguir para el intérprete.

Asimismo, cada uno de los conciertos se acompañaba de un soneto, probablemente escrito por el mismo Vivaldi, donde se describían las escenas y los elementos (paisajes, animales, fenómenos atmosféricos, estados de ánimo) más característicos de cada estación, los que la música debía encargarse de describir.

Huelga decir que Vivaldi tuvo éxito en ella completamente. Hoy en día cuando escuchas Las cuatro estaciones es fácil distinguir el alegre diálogo de los pájaros en el primer movimiento de la primavera, o percibir la pesada calor en los dos primeros movimientos de El verano, seguidos por la violenta tormenta que protagoniza el movimiento final. La música de Vivaldi nos permite compartir las alegres danzas de los agricultores al primer movimiento de El otoño o, en uno de los movimientos más bellos de El invierno y de todo lo recoge, disfrutar del bienestar y el calor de una agradable chimenea, mientras los violines reviven con su repetitivo pizzicato, el suave repicar de la lluvia contra la ventana.

En esta ocasión, los encargados de hacernos vivir estas escenas y de transmitirnos todo el virtuosismo y la belleza de la música de Vivaldi serán Lina Tur Bonet, una de las intérpretes actuales del repertorio barroco más alabadas por la crítica, y Vespres d’Arnadí, una de las principales formaciones de música antigua de nuestro país, bajo la dirección del clavecinista y compositor Dani Espasa.

Francisco Esparza

Información y entradas

Fechas y compra de entradas

  • 20 Febrero 2021
    Sáb
    18:30 h
    Sala de Conciertos

Información de la obra

Precios:de 18 a 56 €
Duración:70 minutos (aprox) - Sin pausa
Organizan:Orq.Simfònica del Vallès y Fund.Orfeó Català-Palau de la Música
Con el soporte de:

Programa

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