Gustav Mahler

Gustav Mahler no se sintió profeta en su tierra. Se autodefinía tres veces extranjero: un bohemio entre austríacos, un austriaco entre alemanes y un judío frente al mundo. A pesar de sus intentos por encontrar su sitio, dedicó toda la vida compositiva a buscar el sentido trascendente de la existencia humana. Desde la primera a la última de sus Sinfonías, Mahler busca a través de la música entender al hombre, encontrar a Dios y explicar el amor.

Gustav Mahler nunca se sintió comprendido.
Incluso al referirse a su música, Mahler era consciente de que el público de su época no estaba preparado para entenderla y por eso su frase “mi tiempo llegará” se convierte en profética, ya que, una vez él ya había fallecido, su música empezó a ocupar los escenarios de todo el mundo con gran éxito. Mahler vivió una fuerte convulsión vital y en su obra queda patente a modo de diario personal. La Primera Sinfonía, “Titán” nos presenta al héroe capaz de superar las dificultades, incluso de engañar a la muerte. Es el Mahler más vital, joven, que todavía confía en encontrar esperanza.
La Quinta es una declaración de amor a su esposa Alma, a la que se entrega en cuerpo y espíritu, como percibimos en el famoso “Adagietto”.

Conciertos con obras de Gustav Mahler